Nivela la paellera con el aceite. Coloca la paellera bien nivelada, añade el aceite y ponla a calentar.
Sofríe el secreto ibérico. Corta el secreto en tiritas, sazónalo y sofríelo a fuego fuerte hasta que se tueste por fuera y quede poco hecho por dentro (se terminará de hacer sobre el arroz). Retíralo y resérvalo para ponerlo por encima al final. Este paso deja además un sabor en la paellera que luego pasará al arroz.
Sofríe el ajo y la ñora. Añade ajo y ñora y sofríelos: le dan un sabor muy característico que le va muy bien a esta paella.
Incorpora la cebolla. Añádela y cocínala; al soltar sus jugos irá recuperando los restos de carne pegados en la paellera, que aportan mucho sabor.
Añade el pimentón (con cuidado). Incorpóralo procurando que no se queme. Añade también una cucharadita pequeña de carne de pimiento choricero.
Sofríe el tomate natural. Añádelo antes de que se queme el pimentón, y deja que se reduzca bien para conseguir un sabor intenso.
Retira la ñora. Sácala para que su sabor no sea excesivo y deje un sabor demasiado fuerte.
Añade el azafrán. Incorpora unas hebras de azafrán al sofrito y sofríe.
Sofríe el arroz. Añade el arroz y mézclalo bien con el sofrito hasta integrarlo.
Añade el caldo. Con la paella muy caliente, incorpora el caldo. Dependiendo del arroz, tendrá que hervir unos 18 minutos: los primeros 6-8 minutos a fuego muy fuerte y luego baja para que se vaya consumiendo. Ten en cuenta que este proceso dependerá del tipo de fuegos que tengas. Si no lo tienes muy claro, experimenta previamente (otro día con antelación) para saber como se comportan tus fuegos.
Coloca el secreto y deja reposar. Pasados los 18 minutos, pon el secreto ibérico por encima y deja reposar la paella unos minutos (conviene reposarla antes de poner las esferas para que no se deshagan).
Termina con torreznos y esferas. Tras el reposo, añade unas virutas de torreznos y, poco a poco, coloca las esferificaciones del caldo por encima.