Cocer las pechugas de pollo: Pon las pechugas en una olla junto con la cebolla y las zanahorias en agua. Cuando rompa a hervir, añade las pechugas y déjalas cocer durante 10 minutos. No necesitan más tiempo.
Enfriar y reservar el caldo: Saca las pechugas y déjalas enfriar; si intentas deshilacharlas en caliente va a ser muy complicado manipularlas. Reserva el caldo porque lo vas a necesitar después.
Corta la cebolla y ponla en la Thermomix: Echa las cebollas partidas en cuatro y el aceite. Programa velocidad 4,5 durante 3 segundos. Después, sin abrir la tapa, programa unos 15–20 minutos a 120 grados y velocidad cuchara.
Prepara los Ajís Amarillos: Mientras se pocha la cebolla, abre los ajís (si los tienes congelados, puedes abrirlos directamente), quítales las semillas y las venas (o nervios). Esto es muy importante: si no se los quitas, puede que pique demasiado.
Añade los ajís al sofrito: Cuando la cebolla lleve más o menos la mitad del cocinado, añade los ajís troceados a la Thermomix para que se sofríen junto con la cebolla.
Deshilachar el pollo: Aquí toca armarse de paciencia. Con las pechugas ya frías, ve desmigando el pollo poco a poco. Es una tarea que lleva su rato, pero es parte fundamental de la receta. Paciencia.
Triturar la salsa: Una vez que la cebolla y el ají estén bien sofritos, añade el caldo reservado (300–400 ml, dependiendo de la cantidad de ají que vayas a hacer) y tritúralo todo bien en la Thermomix hasta conseguir una pasta fina, fina, fina.
Añadir el pan y volver a triturar: Incorpora los panecillos de hot dog (o el pan de molde que utilices) y vuelve a triturar para que quede todo perfectamente integrado. 2 minutos a velocidad 10. Verás que la salsa queda espesa y finísima. Aquí puedes jugar con la cantidad de caldo y panecillos. Si crees que ha quedado demasiado espesa, puedes añadir un poco más de caldo.
Incorporar el pollo deshilachado: Echa el pollo deshilachado a la salsa. Un consejo: primero revuélvelo un poquito con una cuchara en lugar de usar la Thermomix directamente, para evitar que el pollo se deshaga demasiado.
Añadir la leche evaporada y terminar: Por último, añade la leche evaporada. Muy importante: después de incorporar la leche evaporada, no debe volver a hervir. Pon una temperatura como para que el pollo se cocine con la salsa pero sin que llegue a hervir, porque si no la leche se podría cortar.
Emplatar y servir: El acompañamiento perfecto para el ají de gallina es un vasito de arroz blanco (puedes cocerlo con el caldo que te ha sobrado de las pechugas, queda espectacular) y un huevo cocido. Sírvelo y prepárate para que en tu casa se vuelvan locos.