Prepara el tomate. Ralla los tres tomates de pera con un rallador. Reserva el tomate rallado.
Prepara la fuente de horno. Echa un poco de aceite de oliva en el fondo de una fuente apta para horno y espolvorea una capa ligera de pimentón picante sobre la base.
Prepara el pulpo. Limpia bien la cabeza del pulpo, retírale la piel (la cabeza también se aprovecha, es una parte muy buena) y córtalo por la mitad. Coloca las dos mitades del pulpo en la fuente, incluida la cabeza limpia.
Añade la cebolla. Corta una cebolla en trozos, sin necesidad de que quede muy finita, y repártela por encima del pulpo.
Añade el tomate. Vierte el tomate de pera rallado sobre el pulpo y la cebolla. También puedes usar tomate natural triturado de bote si no tienes tomate fresco.
Sazona. Espolvorea de nuevo pimentón picante por encima, añade pimienta negra recién molida y un poco más de aceite de oliva.
Añade la cerveza y el licor. Vierte una cerveza tostada sobre la fuente (si prefieres un sabor más suave, usa cerveza rubia) y un chorrito de coñac o el licor que tengas disponible.
Hornea. Mete la fuente en el horno a 180 °C durante aproximadamente 1 hora (puede necesitar unos minutos más, en torno a 1 hora y 7 minutos). En mi caso pongo el horno en ventilador y resistencia por arriba.
Comprueba y sirve. Saca la fuente del horno, corta un trocito de pulpo para comprobar que está bien cocinado y tierno. Después, corta las patas a lo largo. Con una o dos patas por comensal es suficiente. Si lo quieres como aperitivo, corta en trozos gorditos, y puedes ponerlo encima de trozos de pan ligeramente tostados.