Para mí, uno de los secretos de la cocina es ser capaz de hacer buenos platos con lo que tienes en la nevera, o sin necesidad de gastar demasiado. Así que, si te digo que puedes preparar una fideuá con marisco congelado espectacular, gastando muy poco y con productos que encuentras en cualquier supermercado, ¿me creerías?
Pues eso es exactamente lo que hice: compré unas gambas, unos calamares y unas almejas congeladas, todo ello comprado en Mercadona y el resultado fue una fideuá baratísima, sencilla y buenísima. Por poco mas de 12€ (4€ por comensal), puedes tener esta maravillosa Fideua con marisco congelado.
Te cuento el paso a paso para que esta fideuá de marisco congelado sea un éxito en tu casa y no tengas la excusa de lo que cuestan las cosas. Eso sí, ten en cuenta que no es una receta sofisticada: le faltan unos cuantos pasos e ingredientes para ser la fideuá perfecta de un restaurante. Lo que quería era una receta rápida, al alcance de todos y que puedas ir practicando hasta cogerle el punto.
Por qué merece la pena hacer fideuá con marisco congelado
Cuando piensas en una fideuá de marisco, seguramente te imaginas la pescadería, el género fresco y una cuenta que asusta. Pero el marisco congelado está en cualquier supermercado, se guarda en el congelador hasta que te apetece cocinarlo y tiene un precio mucho más contenido.
Y lo más importante: el sabor de una buena fideuá no está solo en el marisco que se ve por encima, sino sobre todo en el caldo. Por eso, en esta receta aprovechamos las cabezas y las cáscaras de las gambas para hacer un fumé de marisco casero, que es lo que de verdad le da ese sabor a mar a todo el plato. Es un paso muy poco laborioso y marca una diferencia enorme frente a usar solo agua o un caldo cualquiera.
Si vienes de hacer paella, la fideuá te va a resultar familiar: misma paellera, mismo sofrito, mismo caldo, pero con fideo en lugar de arroz. Y con una ventaja: el fideo perdona más que el arroz, porque la cantidad de caldo no tiene que ser exacta.
Ingredientes y utensilios para una fideuá de marisco congelado (3 raciones)
Estas cantidades son para 3 raciones, cocinadas en una paellera de unos 28 cm.
Ingredientes
- 10 gambones congelados (con cabeza y cáscara: las necesitamos para el fumé)
- 120 g de calamares congelados. (Yo compro los de mercadona troceados)
- Almejas congeladas. Unas 15-20 alejas
- 250 g de fideo grueso (fideo gordo, tipo n.º 3 o n.º 4)
- 1 litro de fumé de pescado (el que haremos con las cabezas y las cáscaras)
- ½ cebolla
- 1 diente de ajo
- Aceite de oliva. 2 cucharadas aproximadamente.
- Sal
- Opcional: 1 ñora, para dar más potencia al sofrito
Utensilios
Lo imprescindible es una paellera de 28 cm como mínimo (puedes sustituirla por una cazuela ancha apta para horno), una tabla de cortar, un cuchillo, unas tijeras y un colador de malla fina para el fumé. Para que la receta sea realmente sencilla, yo la he preparado en un fuego de vitrocerámica. Así que si vas a utilizar una paellera de mas de 32 cm, tendrás que pensar en un paellero de gas.
Si estás pensando en comprar una paellera, en esta comparativa de paelleras te cuento cuáles merecen la pena y para qué fuegos sirven. Y si te falta una buena tabla, tienes la comparativa de tablas de cortar.
Importante: antes de empezar, comprueba que tu paellera te cabe en el horno. No sería la primera vez que alguien descubre a mitad de receta que no entra.
Cómo hacer fideuá con marisco congelado paso a paso
Antes de nada, descongela los calamares y las gambas con tiempo, mejor en la nevera. Así sueltan menos agua en la paellera y el sofrito queda mejor. Las almejas, en cambio, las usaremos directamente congeladas al final.
1. Prepara el fumé con las cabezas y las cáscaras de las gambas
Pela las gambas y separa las colas por un lado y las cabezas y cáscaras por otro. Las colas las reservamos para más tarde; lo que tienes en el otro montón es el verdadero tesoro de esta receta.
En una cacerola con dos cucharadas de aceite, fríe las cabezas y las cáscaras durante unos 10 minutos, machacándolas bien con una cuchara para que suelten todo su sabor. Sin sacarlas, añade agua (2 litros mas o menos), tapa y déjalo hervir otros 10 minutos.
Cuela el caldo con un colador de malla fina para que quede bien limpio. No es obligatorio, pero evitas que se te cuelen trocitos de cáscara en la fideuá. Reserva el fumé caliente: lo vamos a necesitar así. Si prefieres un fumé más elaborado, tienes el paso a paso en mi receta de fumet de pescado del canal.
2. Haz el sofrito con calma
En la paellera, con un poco de aceite, sofríe el ajo junto con la cebolla picada. Fuego suave y paciencia: la cebolla tiene que quedar bien pochada, no dorada y mucho menos quemada. Es una pena estropear una fideuá por quemar el sofrito, así que no tengas prisa en este punto.
3. Sella las gambas vuelta y vuelta
Añade las colas de gamba peladas y dales vuelta y vuelta, muy poquito tiempo. Échales un poco de sal. Cuando empiecen a coger color, sácalas y resérvalas. La clave está en que queden poco hechas: vuelven a la paellera al final y, si las cocinas de más ahora, te quedarán pasadas y gomosas.
4. Incorpora los calamares
En la misma paellera, añade los calamares ya descongelados. Si sueltan agua, sube un poco el fuego para que se evapore, pero vigilando siempre que la cebolla no se queme. Mas o menos necesitarás unos 10 minutos.
5. Tuesta el fideo y añade el fumé caliente
Con todo bien sofrito, añade los 250 g de fideo grueso y tuéstalo unos minutos, moviéndolo para que coja color y quede tostadito. Ese tostado le da mucho sabor y ayuda a que el fideo no se pase.
Ahora viene el fumé, que tiene que estar bien caliente: si lo echas frío, la cocción se alarga y el resultado no es el mismo. Prueba el punto de sal del caldo; tiene que estar un poquito más salado de lo normal, porque el fideo lo va absorbiendo y, si no, queda soso.
Deja hervir sin tapar, moviendo de vez en cuando. Si ves que te has pasado de líquido, sube el fuego; si te quedas corto, añade un poco más del fumé que tengas reservado. A diferencia del arroz, con el fideo la cantidad de caldo no tiene que ser exacta, así que ve probando para dar con el punto.
6. Almejas, gambas y toque de horno
Cuando quede poco caldo y los fideos aún no estén del todo hechos, reparte las almejas congeladas por encima. Cuando casi se haya evaporado todo el caldo, coloca de nuevo las colas de gamba que tenías reservadas.
Mete la paellera en el horno, precalentado a 230 °C con el gratinador encendido, durante unos 5 minutos o hasta que se dore. Ese golpe de calor final deja los fideos de arriba crujientes y es lo que convierte una fideuá correcta en una fideuá de las que se repiten.

Consejos y trucos para una fideuá de marisco perfecta
- Las gambas, siempre vuelta y vuelta. Si las cocinas de más al principio, cuando las vuelvas a añadir al final quedarán pasadas y gomosas.
- Controla el fuego con la cebolla. Es una pena destrozar una fideuá o un arroz por quemar el sofrito. Fuego suave y paciencia.
- El caldo, siempre caliente. Añadir fumé frío alarga la cocción y el resultado no es el mismo.
- Prueba y prueba. No te fíes solo del tiempo: cada vitrocerámica y cada tipo de fideo es diferente. Ve probando hasta dar con el punto.
- Si cocinas en vitrocerámica, ten en cuenta que no calienta de forma uniforme como el gas. Mueve la paellera de vez en cuando para que el fideo se haga por igual.
- No te saltes el toque de horno. Le da un punto crujiente a los fideos de arriba que marca la diferencia.
Variaciones de esta fideuá de marisco sencilla
Es una receta muy versátil y puedes adaptarla con lo que tengas en casa:
- Añade mejillones o langostinos si quieres darle un toque más completo.
- Si prefieres fideo fino, ajusta la cantidad de caldo: absorbe mucho más rápido.
- Un chorrito de vino blanco en el sofrito, antes del caldo, le da un extra de sabor.
- Si quieres más potencia, añade una ñora al hacer el sofrito, junto con las cabezas de las gambas o gambones.
- Versión sin horno: sube el fuego al final para que el caldo termine de secarse y verás cómo los fideos se ponen como de punta.
¿Y si uso un preparado o una bolsa de marisco congelado?
Es una de las preguntas que más me hacéis, y tiene todo el sentido: un preparado de marisco congelado (la típica bolsa de mezcla de marisco) te ahorra ir comprando gambas, calamares y almejas por separado. Lo cierto es que casi cualquier preparado congelado te vale. No hay marcas premium en esto. Lo que cuenta es como hagas el caldo.
Ten en cuenta dos cosas. Primera: con un preparado puede que pierdas las cabezas y cáscaras de las gambas, así que el fumé casero de esta receta no sale igual. Puedes usar un fumet o caldo de pescado ya hecho, o combinar el preparado con unas pocas gambas con cabeza solo para el caldo. Segunda: las bolsas suelen mezclar piezas que se cocinan en tiempos distintos, así que conviene añadirlas por fases, como hacemos aquí, y no echarlo todo junto desde el principio.
El resto de la receta (sofrito, tostado del fideo, caldo caliente y horno) funciona exactamente igual.
Preguntas frecuentes sobre la fideuá con marisco congelado
¿Se puede hacer fideuá con marisco congelado sin descongelar?
Los calamares y las gambas conviene descongelarlos previamente para que suelten menos agua y el sofrito quede mejor. Las almejas, en cambio, puedes añadirlas directamente congeladas hacia el final de la cocción.
¿Se puede usar un preparado o bolsa de marisco congelado para la fideuá?
Sí. Es una buena opción si quieres ahorrar tiempo. Lo único que cambia es el caldo: sin cabezas ni cáscaras de gamba no tendrás fumé casero, así que usa un fumé o caldo de pescado ya hecho y añade el marisco por fases.
¿Cuánto caldo necesito para la fideuá?
Como referencia, en esta receta usamos 1 litro de fumé para 250 g de fideo grueso y 3 raciones. El caldo debe cubrir bien los fideos al añadirlo. El truco es ir probando y ajustando: si sobra líquido, sube el fuego; si falta, añade un poco más de fumé reservado.
¿Qué tipo de fideo es mejor para la fideuá?
El fideo gordo (tipo fideo n.º 3 o n.º 4) es el más habitual. Si usas fideo fino, ten en cuenta que absorbe el caldo más rápido y necesitarás ajustar tiempos y cantidades.
¿Es necesario gratinar la fideuá en el horno?
No es imprescindible, pero el golpe de horno a 230 °C durante unos 5 minutos le da un punto crujiente y dorado a la capa superior que marca la diferencia. Si no quieres usar el horno, sube el fuego al final para que el caldo termine de secarse.
¿En qué se diferencia una fideuá de una paella?
La fideuá se hace con fideo en lugar de arroz, aunque el sofrito, el caldo y la paellera son los mismos. Tiene su origen en la cocina de la costa valenciana. Si te gustan los arroces, aquí tienes mis recetas de paellas, arroces y fideuás.
¡A disfrutar de tu fideuá!
Ya ves que hacer una fideuá con marisco congelado rica y resultona no tiene demasiada complicación, y si sigues el paso a paso, es bastante fácil. Con productos básicos de supermercado y un poco de cariño en el sofrito, tienes un platazo para dejar a todos con la boca abierta.
Si te ha gustado esta receta, suscríbete a mi newsletter para recibir las nuevas recetas, trucos y vídeos directamente en tu correo.¡Nos vemos en la cocina!

Fideua de mariscos congelados
Equipo
- 1 Paella 28 cm
- 1 Tabla de cortar
- 1 cuchillo
- 1 Tijeras
- 1 Colador de maya fina
Ingredientes
- 10 unidades Gambones Congelados
- 150 gr Calamares Congelados
- 250 gr Fideo Grueso
- 1 Litro Fumé de pescado
- ½ unidad Cebolla
- 1 unidad Ajo
- 3 cucharadas Aceite de oliva
- 1 Al gusto Sal
Instrucciones
Preparar el fumé de marisco
- Pela las gambas y reserva las colas por un lado y las cabezas y cáscaras por otro
- En una cacerola con dos cucharadas de aceite, fríe las cabezas y las cáscaras durante aproximadamente 10 minutos, machacándolas bien para que suelten todo su sabor
- Sin sacar las cabezas, añade agua a la misma cacerola, tapa y deja hervir unos 10 minutos más
- Cuela el caldo con un colador para que quede bien limpio. Ese es tu fumé: un caldo concentrado con todo el sabor de las gambas. Resérvalo caliente.
El sofrito y los mariscos
- En la paellera (de unos 28 cm), echa un poco de aceite y sofríe el ajo (en este caso sin pelar) junto con la cebolla picada. Baja el fuego para que la cebolla no se queme y quede bien pochada.
- Añade las colas de gamba peladas y pásalas vuelta y vuelta, muy poquito tiempo. Echa un poco de sal. Cuando empiecen a coger color, sácalas y resérvalas. El truco está en que queden poco hechas para que no se pasen al final.
- En la misma paellera, incorpora los calamares (previamente descongelados, unos 120 g). Si sueltan agua, puedes subir un poco el fuego, pero siempre vigilando que la cebolla no se queme.
Tostar los fideos y la cocción
- Con todo bien sofrito, añade los fideos gordos (unos 250 g) y tuéstalos unos minutos moviéndolos para que cojan sabor y queden tostaditos.
- Añade el fumé bien caliente. Es importante que no esté frío para no frenar la cocción. Prueba el punto de sal del caldo: tiene que estar un poquito más salado de lo normal, porque si no el fideo no quedará sabroso.
- Deja hervir sin tapar, moviendo de vez en cuando. Si ves que te has pasado de líquido, sube el fuego. Si te quedas corto, añade un poco más de caldo reservado. A diferencia del arroz, con el fideo la cantidad de agua no tiene que ser tan exacta.
- Ve probando los fideos constantemente para pillar el punto justo. En la bolsa del fideo suele venir el tiempo de cocción como referencia.
Montaje final y punto de horno
- Cuando quede poco caldo pero el fideo aún no esté del todo hecho, añade las almejas congeladas y repártelas bien.
- Cuando prácticamente se haya evaporado casi todo el caldo, incorpora las colas de gamba que habías reservado y decora a tu gusto (ponle un poco de gracia al tema)
- Mete la paellera en el horno, previamente precalentado a 230 °C con el gratinador encendido, durante unos 5 minutos aproximadamente, hasta que se dore por encima.Importante: antes de empezar con la receta, comprueba que la paellera te cabe en el horno. No sería la primera vez que alguien se lleva la sorpresa a última hora.







